domingo, 5 de julio de 2015

Palmeritas de hojaldre a lo surrealista


Esto que veis aquí es mi homenaje particular a Salvador Dalí... jajaja. Sí, son unas palmeritas de hojaldre a lo surrealista. Otra pifia en la cocina... jajaja.

¡Ya estaba tardando en pifiarla otra vez en la cocina!. También tengo que decir, que para realizar este impresionante plato (Sí, impresionante... ¡Porque la cara de impresión que pusieron mis invitados cuando vieron eso fue de escándalo! jajajaja), tuve la colaboración estelar de mi madre... jajaja.

¿Y cómo llegué a "diseñar" este plato?, porque no me digáis que no se trata de un plato de "diseño"... jajaja. Pues la cosa sucedió así...

Esto pasó hace más o menos un par de meses. Sí, ha pasado mucho tiempo, pero es que no tengo tiempo ni de respirar. Era un fin de semana y se jugaba un partido de fútbol. La cuestión es que había gente en casa, y, como a mi no me gusta el fútbol, decidí improvisar y preparar algo para picar. Soy lo que se llama "una buena anfitriona"... jajaja

Aquella noche hacía bastante calor en la cocina, pero como todavía estábamos en primavera, tampoco se me ocurrió encender el aire acondicionado. A esto se le añadió el rato que tuve el horno encendido precalentándose.

La idea era preparar unas palmeritas de carne picada a la barbacoa con queso. Estuve preparando la carne y la puse sobre la masa de hojaldre. Hasta aquí, bien...


Lo hice sobre la marcha, improvisando. Quizá me pasé un poco en la cantidad de carne. Luego le puse el queso por encima, y, en lugar de enrollar el hojaldre para hacer las palmeritas, tuve que salir un momento (unos 15 minutillos de nada... jajaja).

Cuando volví, descubrí que la combinación "calor en la cocina + masa de hojaldre con carne por encima" no es buena. La masa estaba super pegajosa, húmeda, y había mojado todo el papel de debajo. La enrollé como pude, y vi que el papel de debajo no estaba en condiciones para hacer una foto para el blog.

Entonces, en lugar de pasar de hacer la foto (yo y mis fotos...) y partir el hojaldre en lonchas para hacer las palmeritas, pensé en cambiar el papel y poner el rollo encima del papel nuevo. Así la foto saldría bien. Puse un papel seco en otra bandeja para horno y cogí el rollo de hojaldre para pasarlo a la otra bandeja. 

El rollo de carne pesaba bastante (No, si ya lo decía yo, que me había pasado con la cantidad de carne...) y tuve la mala suerte que, al estar el papel original húmedo, se enganchó por la parte de abajo del rollo de hojaldre.

Mi madre rondaba por la cocina, y le pedí que quitase el papel, porque yo estaba aguantando el rollo con las dos manos y no llegaba a quitarlo de ninguna forma. Y sí..., lo quitó.... Pero quitó... ¡¡¡EL OTRO PAPEL!!! ¡El que estaba nuevo y encima de la bandeja!

A mí sólo me dio tiempo de decir "¡¡¡NOOOO!!!, ¡¡¡ESE NOOOO!!!" antes de que el peso de la carne hiciera que el rollo de hojaldre reventara por debajo sin piedad y cayera de mala manera sobre la mesa de la cocina... jajaja. Suerte que todavía tenía pegado el papel húmedo por debajo y no se cayó nada al suelo. Cayó todo sobre el papel.

Con el cabreo que pillé, no hice fotos ni nada. En ese momento no te acuerdas de que tienes un blog de pifias y que tienes que hacer foto... jajaja. Cogí el papel que había quitado mi madre (el bueno) y del cabreo que llevaba lo arrugué maldiciendo en arameo. Suerte que los invitados estaban en el piso de arriba y no oyeron nada, porque si no, hubiesen flipado... ¡y de paso hubiesen añadido algunas palabrotas nuevas a su vocabulario! jajaja.

En fin, que tenía unos invitados esperando algo para picar, y yo con el rollo de hojaldre reventado encima de la mesa de la cocina... ¿Qué queríais que hiciese? Pues respiré hondo, volví a "desarrugar" el papel para hornear que arrugué, y luego intenté arreglar las palmeritas como pude, pero evidentemente, el resultado fue "un poquitín" diferente a lo esperado... jajaja.


Eso sí, me dijeron que, aunque el aspecto era "un poco particular", estaban buenísimas... jajaja.